MÉXICO, DF Ago .- Este ejercicio se hace con los ojos cerrados, pide José Gordon. Luego recita a Octavio Paz: "Cierra los ojos y a oscuras piérdete bajo el follaje rojo de tus párpados". "¿Lo viste? ¿Viste el follaje? Estaba ahí, agazapado, en busca de que alguien lo nombrara y rompiera los límites perceptuales de las palabras".
Son los Imaginantes como Paz y tantos otros los que despiertan los ojos del asombro, dice Gordon, para quien el mayor reconocimiento no son los premios, galardones como el Promax en 2008 y el New York Film Festival en 2009, sino el contacto con los estudiantes, que un joven le diga que gracias a la cápsula de Cortázar descubrió Rayuela, o que un niño le pregunte: "¿Y ahora, qué nos vas a recomendar?". "Ya que ocurrió, tenemos que seguir imaginando".