Internacional
03.09.2012 | 18:46

El otoño del euro

Las finanzas de Italia, España y Grecia son un factor negativo que mantiene prendidos los focos rojos en la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI

Escrito por Tomado de Diario La Razón
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Este otoño puede ser tormentoso para el euro. Esto significa un riesgo para la estabilidad financiera mundial. A pesar de las medidas draconianas impuestas por la Alemania de Angela Merkel a la Eurozona, la realidad es que la economía europea está actualmente en el límite, sin visos de recuperación, en la línea entre la recesión y el desastre.

En particular, la situación de las finanzas en Italia, España y Grecia sigue siendo un factor negativo que mantiene prendidos los focos rojos en Bruselas (sede administrativa de la Unión Europea), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Grecia está quebrada y España se desliza vertiginosamente hacia ese abismo, igual que Italia. Los tres países claman por ayuda desesperadamente.

Y no es tan sencillo. El BCE no funge como un banco central clásico para la zona del euro, es decir, no proporciona el rescate de última instancia con la compra de deuda sin respaldo.

Angela Merkel, la canciller de Alemania, llegó a ironizar que el BCE no era la Reserva Federal estadunidense, en el sentido de auspiciar un enorme déficit; para ella la defensa de la estabilidad de la moneda europea y la lucha contra la inflación constituyen las prioridades básicas y, por supuesto, que los países europeos endeudados paguen a partir de su disciplina fiscal, de los recortes de su gasto público, del sacrificio y de la austeridad de sus sociedades.

Y el nerviosismo cunde. Y los reclamos también. No sólo ya en las calles griegas o españolas —los italianos no salen del pasmo—, sino en los gabinetes políticos o los despachos empresariales. La postura alemana es vista como demasiado dura; una prédica de fin de fiesta, de resignación a una vida sin excesos, un puritanismo agresivo así sea parte de un recetario de emergencia: una medicina muy amarga y sin que se vislumbre pronto la cura.

Y a este coro lastimero, a estos murmullos en las sombras o a estos gritos en la plaza, se une con estridencia el antiguo especulador George Soros, hoy convertido en analista crítico, quien en su último libro, La tormenta financiera, ataca la postura alemana en relación a la Eurozona y dice que ésta habrá de generar la tercera catástrofe europea surgida del país germano (en alusión a la primera y segunda guerras mundiales), lo cual más que una exageración es, sin duda, un disparate.

En especial, porque el papel contemporáneo de Alemania se da en el marco de una alianza con Francia y de una preponderancia económica fruto de sus acertadas políticas públicas, a pesar de la carga financiera que representó para los alemanes la integración de la Alemania del este. No sería justo que el país exitoso en lo económico sea castigado en su estabilidad financiera a causa del fracaso de otros países.

La hegemonía alemana en la Eurozona no es parte de un proyecto de dominación de Europa y en este aspecto lo escrito por Soros está fuera de contexto. Sin embargo, lo cierto es que el liderazgo alemán actual enfocado a evitar a través de políticas restrictivas que la crisis se desborde, puede no impedir el estallido de economías quebradas, incapaces de rescatarse a sí mismas.

Precisamente a fines de septiembre o principios de octubre, se presenta en Bruselas el reporte sobre Grecia que puede determinar que este país quede fuera de la Eurozona, una circunstancia imprevisible, pues se fijaron las reglas de entrada pero no las de salida. Italia, con una deuda de 1.9 billones de euros, amenaza en todo momento con el contagio y España espera en este otoño una ayuda mayor a los 100 mil millones de euros destinados a rescatar su banca, pues no le alcanza. El mundo se preocupa así por Europa en este otoño y por unas posibles consecuencias críticas a gran escala si el euro se hunde.

Y mientras tanto en México, el presidente electo, Enrique Peña Nieto, hace una lectura correcta de las condiciones geopolíticas y económicas que interna y externamente nos favorecen a pesar de la circunstancia internacional de riesgo, y de manera coincidente con el planteamiento del MIST (México, Indonesia, Surcorea y Turquía), vislumbra las oportunidades que existen para nuestro país y convoca a los mexicanos al esfuerzo “para encaminarnos a ser una potencia emergente”, con lo que esto significa el abatimiento real de la pobreza de millones de compatriotas. Y en contraste, ese señor mesiánico, sí, pero aldeano y corrupto, convoca por su parte a la emergencia de su movimiento lumpen y resentido —muy bien financiado con fondos públicos y de otro tipo—, soñando con la catástrofe de su propio país.

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