Tecnología
10.09.2012 | 09:39
Inventores independientes vencen a industrias
El país se ha convertido en un consumidor, genera pocos nuevos productos; falta de inversión de capital nacional en desarrollo de empresas de alta tecnología, el problema
“Es una proporción de tres a uno. La actividad inventiva de los independientes es muy alta frente a los centros de investigación e incluso las universidades; sin embargo, para ellos no hay actos de promoción, como sí los hay para otro tipo de organizaciones que pueden solicitar patentes”, comenta a La Razón.
A pesar de que México cayó 42 lugares en el reporte 2012 del Global Innovation Index (GII), elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de la ONU —fue desplazado del sitio 37 que tenía en 2007 al 79 que ocupa en la actualidad—, Ampudia señala que no ha habido una reducción en el registro de patentes. “De hecho ha habido un incremento, aunque no sustancial”, remarca.
El problema de que no haya un crecimiento en innovación, a decir de José Franco López, presidente de la Academia Mexicana de la Ciencia (AMC), no es ni la invención ni la patente: “el problema es el sistema, la estructura”.
Las cifras no mienten: México se colocó entre las naciones con bajo desempeño en innovación, por abajo de Chile (lugar 39), la única de Latinoamérica que figura entre las primeras 50 en ese campo. Le siguen Brasil (59), Colombia (65), Argentina (70), Perú (75), Guyana (77), México (79), Panamá (87), Guatemala (99), Nicaragua (105), Honduras (111), Bolivia (114) y Venezuela (118).
En el dictamen Soumitra Dutta, académico de la escuela de negocios INSEAD y uno de los autores del estudio, señala que el ambiente político, regulatorio y empresarial de la región es la razón de que ningún país latinoamericano aparezca entre las 30 naciones líderes en innovación.
“El gran problema es que no hay una inversión importante de capitales nacionales en el desarrollo de empresas de alta tecnología. Esto no quiere decir que los empresarios no quieran invertir en México, esto más bien significa que no hay un sistema que fomente la inversión ni que proteja la inversión nacional desarrollada en México”, comparte Franco.
El doctor en física por la Universidad de Wisconsin-Madison afirma que en las últimas tres décadas en México hubo un desmantelamiento de la escasa industria innovadora porque no era competitiva.
El resultado, dice, es que México tiene indicadores muy bajos con respecto a otras naciones. “Somos un país que no es innovador ni competitivo en prácticamente ninguna de las áreas. Esto trae consecuencias terribles: importar o pagar licencia a productos generados y diseñados en el extranjero. Podemos condenarnos a ser consumidores con todas sus consecuencias: esto cuesta carísimo”, sentencia.
Pese al rezago, el IMPI impulsa, desde marzo de 2012, un programa para patentar. Son actos de promoción del registro para obtener patentes. Sergio Ampudia comenta que hay muchas instituciones que desarrollan productos inventivos susceptibles de patentarse pero que no lo hacen porque, o no conocen los beneficios de protección a la propiedad industrial, o no tienen recursos para pagar los derechos.
Capitales nacionales, políticas públicas que protejan esos capitales y vinculación de las empresas con las universidades para alcanzar soluciones de alta tecnología a los problemas del país propiciarán el nacimiento e un sistema competitivo, concluye José Franco.
José Franco
Presidente de la Academia Mexicana de la Ciencia
“El gran problema que tenemos es que no hay una inversión importante de capitales nacionales en el desarrollo de empresas de alta tecnología”
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