Bienestar
Lo que comes afecta tu estado de ánimo
La comida puede cambiar tu estado de ánimo para bien o para mal. Puede ayudarte a reducir el estrés, aliviar la ansiedad, y hacerte sentir mejor.
Cada día disponemos de más estudios que establecen una relación entre los alimentos que ingerimos y la modulación de la química del cerebro, el comportamiento, y posiblemente la modificación de ciertos elementos estructurales del cerebro.
Hipócrates fue el primero en sugerir el poder curativo de los alimentos, sin embargo, no fue sino hasta el Medioevo que los alimentos fueron considerados como una herramienta para modificar el temperamento y el estado de ánimo. Hoy comprendemos el papel de los nutrientes para mantener una buena salud y prevenir enfermedades, así como propiciar el desarrollo del cerebro y la salud mental, sin embargo, queda aún mucho camino por recorrer.
La relación entre la alimentación y el estado de ánimo, no es simple, depende de la hora del día, el tipo y la composición de macronutrientes de los alimentos, la cantidad de alimento consumido, la edad y la historia de la dieta de las personas
¿Cómo la comida afecta nuestro estado de ánimo?
La relación entre la comida y el estado de ánimo se basa en la química corporal:
Lo que comemos modifica el nivel de azúcar en la sangre, el cual está asociado con cambios en el nivel de energía y el estado de ánimo
Ciertos alimentos contienen ciertos compuestos químicos o desencadenan la formación de ciertas sustancias químicas (neurotransmisores, como la serotonina, dopamina y acetilcolina) que influyen en la forma de pensar, sentir y comportarse.
El consumo de una serie de aditivos incorporados a los alimentos puede provocar efectos fisiológicos que incluyen, la modificación de la composición química y las actividades funcionales del sistema nervioso
Ciertas reacciones pueden presentarse por deficiencia de una enzima necesaria para digerir un alimento específico. Por ejemplo, las personas que tienen deficiencia de lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa, tienen problemas estomacales al ingerir leche.
Lo que no comemos también afecta nuestro estado de ánimo
Bajos niveles de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales pueden afectar la salud mental. Por ejemplo,
Bajos niveles de ciertas vitaminas del complejo B y ácido fólico están asociados con la depresión o trastornos psiquiátricos como la manía y la psicosis
Bajos niveles zinc estás asociados con trastornos de la alimentación, y
Bajos niveles de omega-3 y vitamina D están asociados con el stress y la depresión.
Comida y estado de ánimo
Una comida alta en carbohidratos (almidones o dulces) puede hacer que la persona se sienta somnolienta, relajada o tranquila. Esto se debe al aumento de los niveles de serotonina (neurotransmisor) en la sangre.
Una comida alta en proteínas (carne, productos lácteos, frijoles, nueces) puede elevar las concentraciones en sangre de dopamina y norepinefrina (neurotransmisores) incrementando los niveles de energía y estado de ánimo.
Los ácidos grasos omega-3 encontrados en el pescado (salmón, atún, caballa) ayudan a disminuir la depresión y la hostilidad. Estudios han demostrado que la incidencia entre la depresión severa, e incluso de homicidios es mucho menor en los países en los que se consume mucho pescado
Los hongos son ricos en antioxidantes, selenio, riboflavina y otras sustancias saludables que protegen el sistema inmunológico e incluso pueden ayudar a combatir el cáncer. Adicionalmente disminuyen la depresión, la ansiedad y la fatiga
El contenido de antioxidante en el té verde es 100 veces más efectivo que la vitamina C y 25 veces mejor que la vitamina E. Además de los múltiples beneficios del té verde, ayuda a disminuir el nivel de stress. Un estudio japonés realizado con más de 40.000 personas, encontró que los niveles de estrés psicológico eran 20 % menor en aquellos que bebían al menos 5 tazas de té verde por día en comparación con aquellos que bebieron menos de 1 taza por día.
El chocolate negro también puede mejorar el estado de ánimo, una razón más para disfrutarlo. Un estudio realizado en 2007, y confirmado en 2011 demostró que el consumo de chocolate negro mejora el estado de ánimo de manera significativa después de tres días de consumo, así como también mejora la función cognitiva. Esto es debido a que el chocolate contiene compuestos como resveratrol, feniletilamina, y serotonina, que actúan modificando el estado de ánimo, o como opiáceos naturales aumentando los niveles cerebrales de endorfinas.
La sal mejora el estado de ánimo y crea ansiedad comparable a la adicción a las drogas. El consumo de sal en grandes cantidades provoca un mayor apetito por los alimentos, haciendo que el hipotálamo se vuelva más sensible a los efectos de la dopamina, el neurotransmisor de la recompensa y el placer. El apetito por la sal activa las mismas células nerviosas y conexiones cerebrales que las drogas adictivas como la cocaína o la heroína. Por otro lado, una investigación llevada a cabo con ratas reveló que la privación de la sal hacía que los animales perdieran el placer en las cosas que normalmente disfrutaban. Lo que lleva a creer que un déficit de sal y el ansia asociada con ello puede inducir a uno de los síntomas clave asociados con la depresión.
Si bien la comida es un factor importante que puede determinar nuestro estado de ánimo, no es el único elemento a considerar. Las condiciones ambientales, el entorno, la salud, la edad, una canción, o la actitud hacia nosotros mismos y ante la vida influye en cómo nos sentimos. Se puede estar contenta, aburrida, deprimida o ser una pesada (no necesariamente por exceso de peso) por motivos diferentes a la alimentación. Lo que es importante es que sentirnos bien dependerá sobre todo de nuestra decisión. La alimentación…. un elemento de ayuda.
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