Fidelidad por Veracruz
27.01.2010 | 09:49

México saldrá adelante

México será por siempre nación de libertades, progreso y justicia.

Escrito por Fidel Herrera Beltrán
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En momentos difíciles -como el que vivimos ahora con un entorno adverso-, así como en 1810 y 1910, el pueblo de México seguirá adelante en 2010 y saldrá por encima de las dificultades de la economía y de los retos de la seguridad y la salud.

Se tiene que reconocer que aún faltan cosas por hacer, como desterrar la injusticia y la marginación que aún padecen amplios sectores de la sociedad mexicana.

Para conmemorar el Bicentenario y el Centenario debemos trabajar para lograr que México supere la crisis, y que la brecha de pobreza, desigualdades, atrasos y diferencia, se cierre de una vez por todas a través del instrumento de la educación.

Los mexicanos y los veracruzanos tenemos en el 2010 la responsabilidad de honrar esa herencia que dio a México patria, libertad e instituciones sociales en la Reforma y la Revolución.

Esto lo podemos hacer como una sociedad libre y democrática.

Debemos también respetar la diversidad de las regiones que conforman a nuestra patria, respetando el marco del pacto federal.

Veracruz ha sido en el devenir histórico de la nación un estado vanguardista, que ha sabido conservar la identidad y superar los retos, riesgos y adversidades.

Desde la época de la conquista hasta el presente ha dado mucho a la nación mexicana, y por ello, los veracruzanos reclamamos un trato de igualdad en la ley, pero sobre todo en la economía que afecta a nuestras familias.

Este es el federalismo que resuelve, que agrega, que ayuda a la potencialidad y a la razón de las regiones y de los municipios, a los planteamientos de la nación; es el que quieren los mexicanos.

Unamos fuerzas desde la pluralidad de todas las entidades para renovar el orden jurídico nacional.

Desde Veracruz participamos en la reforma del Estado, en la reforma fiscal y en las reformas de la legislación civil y penal.

Necesitamos reformar para garantizar la paz social en la nación y crear los empleos que reduzcan la pobreza; reformar para que en el federalismo encontremos la palanca de articulación que dé a cada quien lo suyo y estimule el crecimiento de la nación, a la par de la agenda pendiente de deuda con los pueblos indígenas.

En Veracruz desarrollamos una estrategia integral, que alienta la productividad en todos los sectores de la economía y que puede garantizar mejores remuneraciones a los trabajadores que ya cuentan con un puesto de ocupación.

Son miles los empleos que se han generado en nuestro estado al auspicio de los acuerdos, de las inversiones públicas y privadas, nacionales y extranjeras, que nos han generado las condiciones de infraestructura para favorecer el desarrollo y reforzar la seguridad pública, la seguridad familiar y la seguridad de todos los veracruzanos.

Estamos claros que en las cosas necesarias se requiere la unidad.

Hoy, en medio de las dificultades extremas, Veracruz se pronuncia por crecer y generar empleos como camino para combatir el rezago y la pobreza.

En Veracruz advertimos con oportunidad los primeros indicios de la recesión económica norteamericana y su impacto en México, y en consecuencia, pudimos actuar con eficacia para mitigar los efectos que en la economía familiar iba a registrar esta disfunción de las finanzas internacionales y de la economía de la nación.

Crear un empleo es algo sumamente importante. Lo es más todavía en medio de circunstancias adversas.

Por eso, al progreso de Veracruz lo vamos a defender trabajando con ahínco y entusiasmo, con entrega y dedicación, para dar más resultados.

Una visión muy clara en el Plan Veracruzano de Desarrollo permitió focalizar recursos a la infraestructura productiva de la ganadería, pesca, acuacultura, silvicultura y pequeña minería.

El estado, adicionalmente, cuenta con una superficie dedicada a la ganadería de casi cuatro millones de hectáreas y gran parte de la superficie agrícola y ganadera presenta un potencial excelente para la mecanización.

Gracias a las acciones emprendidas y a la buena política agropecuaria, Veracruz pasó de un hato ganadero de tres millones de cabezas a uno superior a los cinco millones.

Veracruz se encamina por la ruta del desarrollo sustentable, permanente, con claridad, orden, planeación y, sobre todo, con un gobierno que da resultados.

No está de más destacar la importancia que Veracruz tiene con su industria azucarera, que sustenta a más de un millón de personas entre obreros de ingenios, cañeros, campesinos y sus familias.

Por eso, Veracruz se encuentra en calma: tenemos inversiones que se transforman en trabajo para nuestros paisanos y un campo que produce alimentos y energía.

Veracruz vive y progresa en calma en estos tiempos difíciles, y viene lo mejor.

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