Nacional
19.10.2012 | 01:03

Revoluciona mexicano investigación forense

Inventó una fórmula química para rehidratar cadáveres momificados o devolver a un estado "normal" a los cuerpos putrefactos

Escrito por Agencia Reforma
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CIUDAD JUÁREZ, Chihuahua.- Un odontólogo forense originario de esta ciudad inventó una fórmula química para rehidratar cadáveres momificados o devolver a un estado "normal" a los cuerpos putrefactos, lo que generará una revolución en la medicina forense.

La hidratación, a base de esa solución, permite recuperar algunas características de la condición original de los cadáveres en descomposición, posibilita la identificación de los cuerpos, sus huellas dactilares, las lesiones que haya tenido y el establecimiento de las causas de muerte.

Tras años de experimentar con diversas soluciones, el especialista ahora es candidato a obtener la patente de la fórmula debido a que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) no ha localizado un tratamiento similar en el mundo.

El doctor Alejandro Hernández Cárdenas, de 55 años, cirujano dentista por el Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), ha dedicado 10 de sus 30 años al Servicio Médico Forense.

"Cuando matan a alguien, obviamente desde el momento de la muerte, su cuerpo cambia. Entonces lo regresamos su aspecto más natural (con la fórmula)", explica en una entrevista con EL NORTE.

"Se pueden recuperar las características de las lesiones aunque el cuerpo haya estado momificado un mes, seis meses o hasta tres o cuatro años", afirma.

"Al rehidratarlo se recuperan perfectamente todas las características de las lesiones, los hematomas, vuelven a verse del mismo color, como si estuviera recientemente fallecido. En los cuerpos putrefactos igualmente también podemos recuperar todo".

Hernández asegura que pueden identificarse, incluso, las características de los órganos internos.

Entre extremidades y cuerpos enteros, del 2003 a la fecha ha atendido más de 150 casos.

"Con las técnicas que me habían enseñado en la Universidad lo intenté muchas veces y no me satisfacían los resultados, y empecé a experimentar", recuerda el forense el su laboratorio mientras observa la evolución de un cuerpo que, acartonado, metió hace días a la solución química, hasta ahora secreta.

Desde el 2003, fueron años de buscar técnicas, de experimentar y fracasar una y otra vez.

"Al fin en una ocasión, con cierta fórmula que yo estaba experimentando, logré que uno de los dedos momificados se recuperara casi a un 100 por ciento sus características, y fue posible tomar la huella dactilar, ver el color más aproximado de su piel. Se veían hasta los poros", platica emocionado.

De los dedos pasó a las manos, luego a los brazos y finalmente a todo el cuerpo, que, en un trabajo excepcional de la ciencia, logra tener una apariencia más cercana al momento de su muerte. Todo este proceso lo experimentó entre el 2004 y el 2007. 

"Primero fueron los dedos, luego la mano completa, luego el brazo hasta llegar al cuerpo", cuenta. "Me sugirieron que si era posible intentar rehidratar un cadáver momificado completo, buscando encontrar las características de identificación. Metimos el cuerpo y se obtuvieron resultados muy buenos".

Del 2004 al 2007 trabajó sólo con cuerpos momificados, pero en el 2008, a la par de la violencia que se desató en esta frontera, comenzó a experimentar con restos putrefactos.

"El momificado está completamente seco, parece cartón, cuero de tambor, duro, rígido", explica. "Y el putrefacto, no. Está hinchado, cambia por completo el color de la piel, segrega muchos líquidos propios de la putrefacción y pierde también todas las características que nos ayudan a identificarlo, y lo que hacemos es revertir el proceso de putrefacción".

Después del proceso, se pueden apreciar lunares, cicatrices, tatuajes y características faciales.

"La cara se recupera perfectamente", asegura.

"Cuando el cuerpo no está en condiciones de meterlo por completo a la solución, nada más meto tejidos y buscamos lo que nos interesa".

Cuando un cuerpo completo ingresa a la solución, las características faciales comienzan a notarse entre dos y tres días, mientras que el resto de cuerpo en unos cuatro.

Lo que más tarda en recuperar su condición original son las manos porque, al ser usadas para todo, tienen callosidades que tardan en regresar a su estado normal.

"Lo primero que se ve es la forma de la nariz, de los labios, la forma de la cara", señala.

"En los momificados, están completamente secos y parece que tienen una naricita bien chiquita y unos labios bien delgaditos, y a la hora de rehidratarlos tienen una nariz ancha o labios más gruesos".

Lo más que llegan a durar en la solución los momificados son 12 días, y entre siete y ocho los putrefactos.

Por salud mental, el forense no se involucra en la situación legal de los casos que atiende, sino que los ve desde un punto de vista anatómico, médico, como el de un paciente más.

"Mientras el cuerpo está aquí, es una preocupación para mí, porque la técnica no está exenta de fallas, no está exenta de que, lejos de recuperarla (la condición original del cuerpo), se dañen los tejidos, afortunadamente no ha sucedido, pero puede suceder", advierte.

Experimenta por necesidad

Cuando recién entró a trabajar al Semefo, Hernández Cárdenas, junto con una especialista en Medicina General, se encargaba de la antropología y la odontología forenses, ante la falta de personal especializado.

"Empecé a observar que no era posible identificar a muchos cadáveres momificados, y en muchas ocasiones era imposible determinar la causa de muerte", comenta. "Entonces decidí poner en práctica algunas técnicas que me enseñaron para recuperar las huellas dactilares".

Según Hernández, existen muchos métodos para obtener las huellas de los dedos, ya que se tienen registros desde 1904, pero él buscaba ir más allá.

"Simplemente que yo tuve la fortuna, la suerte de conseguir una fórmula que me diera resultados que me fueran satisfactoria a mí, y que pudiera recuperar bien el dibujo dermopapilar. Lo que a mí me movía era ver que tantos cadáveres se iban sin identificar, iban a dar a fosa común, y muchas veces también sin causa de muerte", afirma el forense, un hombre sencillo cuya contribución a la ciencia médica seguramente dará un vuelco a las técnicas de investigación a nivel internacional.

EN ESPERA DE LA PATENTE
Cuando el doctor Alejandro Hernández Cárdenas inició su experimento no buscaba patentar ninguna fórmula, sin embargo, ahora busca el registro de la patente porque mucha gente le advirtió que la fórmula se podría filtrar y alguien más la registraría, cuando él había trabajado ya durante años en perfeccionarla.

"No me puse a trabajar buscando tener algo qué patentar", afirma. "Yo no quería porque no me considero el inventor, simplemente lo que hice fue mejorar un poco lo que ya existía".

"Y no lo hago porque sea mejor que los otros que trabajan esto, sino porque tal vez estuve en el momento y el lugar donde se presentaban muchos casos y tenía el material, y, además, conté con el apoyo total de las autoridades tanto de la Procuraduría como del Gobierno del Estado".

Hernández, especialista en Estomatología Forense por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, no se considera un inventor, pues, asegura, tomó como base soluciones ya existentes.

"Empecé a experimentar con ellas, a hacer combinaciones, a variar los porcentajes de los productos químicos, de tal manera que lo que hice fue experimentar con lo que ya había y simplemente mejoré técnicas que existían", subraya.

En el 2009 comenzó el registro de la patente y en julio pasado le informaron que está en la última etapa del proceso, pues el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) no encontró ninguna solución parecida.

La fórmula, dice, no la puede revelar hasta que definan si le otorgan o no la patente, cuyos resultados se conocerán este mes o el próximo.
"El IMPI se encarga de hacer una búsqueda a nivel mundial, en todas las agencias de patentes, en todos los laboratorios químicos y todas las universidades, (para certificar) que no estoy clonando o copiando una técnica".

Debido a que en su laboratorio sólo permanecen él y los cadáveres que atiende, a veces le da por hablar con los cuerpos.

"Les digo: ´Te voy a voltear´, o si estoy batallando, les digo: ´Deja que te pongan la huella, pon de tu parte, es para tu conveniencia", platica entre sonrisas.

"Se vuelve uno medio loco", dice este genio que está a punto de revolucionar la medicina forense.

Conózcalo
Nombre: Alejandro Hernández Cárdenas
Edad: 55 años
Lugar de nacimiento: Ciudad Juárez, Chihuahua
Profesión: Odontólogo forense de la Fiscalía General del Estado
Cirujano dentista egresado por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ)
Especialista en Estomatología Forense por la UACJ
Inventor de una técnica para rehidratar cadáveres momificados y revertir la putrefacción en otros
30 años de profesión y 10 en el Servicio Médico Forense de Ciudad Juárez
Candidato a obtener la patente por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI)

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