Fidelidad por Veracruz
Me fue muy grato recibir en Veracruz la visita del príncipe Andrew en el exitoso viaje que realizó a México para promover las inversiones y relaciones con el Reino Unido.
En estos momentos en que conmemoramos el centenario de nuestra Revolución y el bicentenario de nuestra Independencia, la visita del príncipe Andrew nos permite estrechar la cooperación internacional de México y de Veracruz.
Veracruz es la puerta y el puerto de entrada de navegantes, comercio e ideas.
Históricamente, nuestras riquezas naturales han sido el punto de encuentro entre México y el Reino Unido.
Al inicio del siglo pasado la empresa de Weetman Pearson y su hijo construyó el Puerto de Veracruz, el Puerto México -ahora llamado de Coatzacoalcos-, el ferrocarril de Coatzacoalcos a Salina Cruz, además del sistema de drenaje de Veracruz y de la Ciudad de México y, ya en la década de los 30, El Águila.
La empresa inglesa del señor Pearson fue la pionera en la explotación del petróleo de México, al construir 300 kilómetros del oleoducto de Palma Sola, al norte de Veracruz, rumbo a Azcapotzalco, en el Distrito Federal.
En 1932, Poza Rica, nuestra capital petrolera, surgió como el centro industrial gracias a la decisión de la misma compañía inglesa de trasladase a esa ciudad, que en los hechos también fue diseñada y construida por Pearson.
Esa cercanía con los inversionistas ingleses se desarrolla ahora en muchas otras inversiones del Reino Unido: la empresa Howard, que hace vehículos; la de Lloyd´s Register, reconocida empresa inglesa de clase mundial que realiza servicios financieros en nuestro puerto y que nos protege en contra del cambio climático, pues es la aseguradora contra desastres naturales en Veracruz; y ahora Rolls Royce, que está invirtiendo con México.
Veracruz es un estado de energía, petróleo y gas.
El Proyecto Aceite Terciario del Golfo -que es el de Chicontepec- le dará a México la energía que requiere para equilibrar lo que se pierde en Cantarell y en otros sitios.
Veracruz juega en la economía de México su papel con mucho entusiasmo, pues aportamos mucho petróleo, mucho gas y muchos trabajadores -mujeres y hombres-, que son la base de nuestra energía, así como buenos servidores públicos de Pemex, además de los estrechos vínculos con la Universidad Veracruzana.
Este estado lleno de energía ha tomado su lugar en la producción nacional de petróleo y gas, y ha aportado sus conocimientos y experiencia en la reforma energética para atraer asociaciones de inversión entre Pemex -que es nuestra compañía nacional- y empresas privadas -como la Rolls Royce- para la explotación y la obtención de la tecnología adecuada, para que podamos proveer al resto del país de la energía e industria que requiere.
El punto de coincidencia está en realizar más y mejores negocios para estrechar nuestras relaciones, como en aquellos tiempos lo hizo Pearson.
La visita del príncipe Andrew ahora fue el enganche de la inversión extranjera, con lo mucho que tenemos en Veracruz: energía, comunicaciones, pero también salud, educación, servicios de agua potable, drenaje, electricidad, turismo y cítricos, así como la belleza productiva del maíz.
Hay pimienta y vainilla -que ya tiene su registro de origen- y que es, por cierto, ruta de comunicación de los que vienen a danzar en los festivales de todo Veracruz y México: la Danza de los Voladores, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En todo ello está el trabajo coordinado para conectar efectivamente a las comunidades y combatir a la pobreza y así generar más empleos.
Poco a poco hemos ido resolviendo problemas -aún quedan muchos retos a vencer- sin dejar de apoyar a los inversionistas, que cierran el círculo virtuoso del desarrollo con el que Veracruz vive y progresa en calma en estos tiempos difíciles.
Lo que queremos es, en el marco de la ley y con el ejercicio de nuestras responsabilidades, seguir creciendo y multiplicando, seguir encontrando las rutas para que el comercio, el turismo, los servicios y, desde luego, los que impulsan las inversiones -como el príncipe Andrew- sigan esclareciendo el camino de los veracruzanos.
Por eso Veracruz está contento.
Hay inversión y hay empleo.
Nos toca ahora a los veracruzanos asumir la responsabilidad de convertirnos en el motor de México, para que todos podamos vivir y progresar.
En estos momentos en que conmemoramos el centenario de nuestra Revolución y el bicentenario de nuestra Independencia, la visita del príncipe Andrew nos permite estrechar la cooperación internacional de México y de Veracruz.
Veracruz es la puerta y el puerto de entrada de navegantes, comercio e ideas.
Históricamente, nuestras riquezas naturales han sido el punto de encuentro entre México y el Reino Unido.
Al inicio del siglo pasado la empresa de Weetman Pearson y su hijo construyó el Puerto de Veracruz, el Puerto México -ahora llamado de Coatzacoalcos-, el ferrocarril de Coatzacoalcos a Salina Cruz, además del sistema de drenaje de Veracruz y de la Ciudad de México y, ya en la década de los 30, El Águila.
La empresa inglesa del señor Pearson fue la pionera en la explotación del petróleo de México, al construir 300 kilómetros del oleoducto de Palma Sola, al norte de Veracruz, rumbo a Azcapotzalco, en el Distrito Federal.
En 1932, Poza Rica, nuestra capital petrolera, surgió como el centro industrial gracias a la decisión de la misma compañía inglesa de trasladase a esa ciudad, que en los hechos también fue diseñada y construida por Pearson.
Esa cercanía con los inversionistas ingleses se desarrolla ahora en muchas otras inversiones del Reino Unido: la empresa Howard, que hace vehículos; la de Lloyd´s Register, reconocida empresa inglesa de clase mundial que realiza servicios financieros en nuestro puerto y que nos protege en contra del cambio climático, pues es la aseguradora contra desastres naturales en Veracruz; y ahora Rolls Royce, que está invirtiendo con México.
Veracruz es un estado de energía, petróleo y gas.
El Proyecto Aceite Terciario del Golfo -que es el de Chicontepec- le dará a México la energía que requiere para equilibrar lo que se pierde en Cantarell y en otros sitios.
Veracruz juega en la economía de México su papel con mucho entusiasmo, pues aportamos mucho petróleo, mucho gas y muchos trabajadores -mujeres y hombres-, que son la base de nuestra energía, así como buenos servidores públicos de Pemex, además de los estrechos vínculos con la Universidad Veracruzana.
Este estado lleno de energía ha tomado su lugar en la producción nacional de petróleo y gas, y ha aportado sus conocimientos y experiencia en la reforma energética para atraer asociaciones de inversión entre Pemex -que es nuestra compañía nacional- y empresas privadas -como la Rolls Royce- para la explotación y la obtención de la tecnología adecuada, para que podamos proveer al resto del país de la energía e industria que requiere.
El punto de coincidencia está en realizar más y mejores negocios para estrechar nuestras relaciones, como en aquellos tiempos lo hizo Pearson.
La visita del príncipe Andrew ahora fue el enganche de la inversión extranjera, con lo mucho que tenemos en Veracruz: energía, comunicaciones, pero también salud, educación, servicios de agua potable, drenaje, electricidad, turismo y cítricos, así como la belleza productiva del maíz.
Hay pimienta y vainilla -que ya tiene su registro de origen- y que es, por cierto, ruta de comunicación de los que vienen a danzar en los festivales de todo Veracruz y México: la Danza de los Voladores, que es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
En todo ello está el trabajo coordinado para conectar efectivamente a las comunidades y combatir a la pobreza y así generar más empleos.
Poco a poco hemos ido resolviendo problemas -aún quedan muchos retos a vencer- sin dejar de apoyar a los inversionistas, que cierran el círculo virtuoso del desarrollo con el que Veracruz vive y progresa en calma en estos tiempos difíciles.
Lo que queremos es, en el marco de la ley y con el ejercicio de nuestras responsabilidades, seguir creciendo y multiplicando, seguir encontrando las rutas para que el comercio, el turismo, los servicios y, desde luego, los que impulsan las inversiones -como el príncipe Andrew- sigan esclareciendo el camino de los veracruzanos.
Por eso Veracruz está contento.
Hay inversión y hay empleo.
Nos toca ahora a los veracruzanos asumir la responsabilidad de convertirnos en el motor de México, para que todos podamos vivir y progresar.
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