Acertijos
Escrito por Gilberto Haaz Diez
EL SISMO CHILENO
Dicen los puristas del lenguaje, que su palabra indicada es ‘seísmo’. Así la escriben los españoles, aunque yo pienso, sin ser purista de la lengua, que de las dos formas está bien escrita. Chile, hermano país, se cimbró ante un temblor atípico. De esos de 8.8 grados, que remueven conciencias y hacen que se brinque como chapulín. Uno, que vive en lugares de temblores, no es de extrañarse que se deba vivir preparado para enfrentarlos como Dios nos ayude. Ahora por el internet, a raíz de esos sucesos, están llegando correos electrónicos de cómo afrontarlos. Algo muy loable y plausible (¿Qué demonios será plausible?). Chile es país hermano en sangre y en ideales. Hace un tiempo anduve y andé por país extraño. El taxista era chileno. Tenía 30 años de radicar fuera de casa y había dejado a su familia en esa ciudad andina. Fue, me decía, de los perseguidos de Pinochet. Y había compartido, sin verlo en ese tiempo, prisión con Víctor Jara en el Estadio Nacional que, al paso de los años y como homenaje al cantautor sacrificado, al que, cuentan los historiadores, le cortaron las manos para que no siguiera rasgando su guitarra, terminaron poniendo su nombre al estadio.
LOS ANDES
Hace un par de años o tres, crucé los Andes. Llegué a hospedarme cerca del Palacio de la Moneda. Conocí su historia, caminé sus calles, entré y conocí su patio de los naranjos, me paré enfrente donde los golpistas pinochetistas se enseñorearon con los fusiles y las botas aplastando la poca democracia que se vivía. Años después mordieron el polvo de las leyes que no olvidan y llegan a ser justicieras. Los delitos de lesa humanidad los contagiaron. Baltasar Garzón, el juez español, le dio su apañada al tal Pinochet y lo tuvo en Inglaterra un poco medio preso, al cobijo y amparo de la Margaret Tatcher, una mujer dura y aguerrida y adoradora del dictador. En esas calles circundantes de La Moneda, hay una estatua a Salvador Allende, frente a los balcones. Son lugares chicos. Se han vuelto históricos por lo que han representado. Ese y el de Buenos Aires, la Casa Rosada, donde Evita solía arengar a sus descamisados que les pedía ‘dont cry for me, Argentina’, son verdaderos iconos de esos países andinos. El embajador pidió ayuda de los mexicanos. Una vez les tendimos la mano. Cuando Echeverría, al que le deben un homenaje en vida los chilenos, asiló a cuanto chileno llegaba buscando la salvaguarda de sus vidas. Debemos ayudarles con lo que podamos. Claro, la tragedia de Haití rebasó toda expectativa, pero México siempre ha sido solidario. Hagámoslo.
LA HIJA DE ZAPATA
Del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata, uno leyó de chiquillo sus historias y andanzas cuando pedía Tierra y Libertad. Hubo dos libros biografías que le inmortalizaron, el de Sotelo Inclán y el de John Womack, el prestigiado historiador, maestro del presidente Salinas en los años que estudió en Harvard. La de Womack fue sublime. Uno debe entender que los grandes biógrafos se mueven al compás del dinero. Becado, Womack paseó por todos los pueblos del originario de Anenecuilco, y de allí el gran logro de su biografía. Hace muchos años la leí embebido, y llegué a la conclusión de que estos próceres que lucharon por sus ideales, eran de una raza genuina que ya no existe. Los liberadores y políticos de ahora suelen ser unos fantoches, como el tal Hugo Chávez, que tiene sueños bolivarianos y cada que camina por calles venezolanas, expropia y expropia a lo güey. Toco el tema porque murió, quizá la última descendiente de Emiliano Zapata, Ana María. En la pobreza, sin tierras como pedía su padre, olvidada por los gobiernos federales y estatales. No hubiera nacido en otras tierras porque tendría todo. Pero en fin, nació en México lindo y querido.
YA LO DECIA MARCO TULIO CICERON
“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”. Año 55 A .C.
UN BUEN ENREDO
Junto al cadáver de un suicida, se encontró una carta explicatoria diciendo:
"No se culpe a nadie de mi muerte. Me quito la vida porque dos días más que viviese sería mucho martirio: Tuve la desgracia de casarme con una viuda. Esta tenía una hija. De haberlo sabido, nunca me hubiera casado con ella.
Mi padre, para mayor desgracia, era viudo y se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. De manera que mi mujer era suegra de su suegro. Mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo ¡era mi yerno!
Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo una niña que era mi hermana, y a la vez era nieta de mi mujer, de manera que era abuelo de mi hermana.
Después, mi mujer trajo al mundo un niño que, como era hermano de mi madrastra, era cuñado de mi padre, nieto de su hermana ¡y mi tío! Mi mujer era nuera de su hija, yo soy en cambio padrastro de mi madrastra, y mi padre y su mujer son mis hijastros, mi hijo es mi bisnieto y tío de su tía. Además, ¡yo soy mi propio abuelo!.
Me despido de este mundo, porque no sé quién carajos soy. Adiós.
Comentarios: haazgilberto@hotmail.com
Dicen los puristas del lenguaje, que su palabra indicada es ‘seísmo’. Así la escriben los españoles, aunque yo pienso, sin ser purista de la lengua, que de las dos formas está bien escrita. Chile, hermano país, se cimbró ante un temblor atípico. De esos de 8.8 grados, que remueven conciencias y hacen que se brinque como chapulín. Uno, que vive en lugares de temblores, no es de extrañarse que se deba vivir preparado para enfrentarlos como Dios nos ayude. Ahora por el internet, a raíz de esos sucesos, están llegando correos electrónicos de cómo afrontarlos. Algo muy loable y plausible (¿Qué demonios será plausible?). Chile es país hermano en sangre y en ideales. Hace un tiempo anduve y andé por país extraño. El taxista era chileno. Tenía 30 años de radicar fuera de casa y había dejado a su familia en esa ciudad andina. Fue, me decía, de los perseguidos de Pinochet. Y había compartido, sin verlo en ese tiempo, prisión con Víctor Jara en el Estadio Nacional que, al paso de los años y como homenaje al cantautor sacrificado, al que, cuentan los historiadores, le cortaron las manos para que no siguiera rasgando su guitarra, terminaron poniendo su nombre al estadio.
LOS ANDES
Hace un par de años o tres, crucé los Andes. Llegué a hospedarme cerca del Palacio de la Moneda. Conocí su historia, caminé sus calles, entré y conocí su patio de los naranjos, me paré enfrente donde los golpistas pinochetistas se enseñorearon con los fusiles y las botas aplastando la poca democracia que se vivía. Años después mordieron el polvo de las leyes que no olvidan y llegan a ser justicieras. Los delitos de lesa humanidad los contagiaron. Baltasar Garzón, el juez español, le dio su apañada al tal Pinochet y lo tuvo en Inglaterra un poco medio preso, al cobijo y amparo de la Margaret Tatcher, una mujer dura y aguerrida y adoradora del dictador. En esas calles circundantes de La Moneda, hay una estatua a Salvador Allende, frente a los balcones. Son lugares chicos. Se han vuelto históricos por lo que han representado. Ese y el de Buenos Aires, la Casa Rosada, donde Evita solía arengar a sus descamisados que les pedía ‘dont cry for me, Argentina’, son verdaderos iconos de esos países andinos. El embajador pidió ayuda de los mexicanos. Una vez les tendimos la mano. Cuando Echeverría, al que le deben un homenaje en vida los chilenos, asiló a cuanto chileno llegaba buscando la salvaguarda de sus vidas. Debemos ayudarles con lo que podamos. Claro, la tragedia de Haití rebasó toda expectativa, pero México siempre ha sido solidario. Hagámoslo.
LA HIJA DE ZAPATA
Del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata, uno leyó de chiquillo sus historias y andanzas cuando pedía Tierra y Libertad. Hubo dos libros biografías que le inmortalizaron, el de Sotelo Inclán y el de John Womack, el prestigiado historiador, maestro del presidente Salinas en los años que estudió en Harvard. La de Womack fue sublime. Uno debe entender que los grandes biógrafos se mueven al compás del dinero. Becado, Womack paseó por todos los pueblos del originario de Anenecuilco, y de allí el gran logro de su biografía. Hace muchos años la leí embebido, y llegué a la conclusión de que estos próceres que lucharon por sus ideales, eran de una raza genuina que ya no existe. Los liberadores y políticos de ahora suelen ser unos fantoches, como el tal Hugo Chávez, que tiene sueños bolivarianos y cada que camina por calles venezolanas, expropia y expropia a lo güey. Toco el tema porque murió, quizá la última descendiente de Emiliano Zapata, Ana María. En la pobreza, sin tierras como pedía su padre, olvidada por los gobiernos federales y estatales. No hubiera nacido en otras tierras porque tendría todo. Pero en fin, nació en México lindo y querido.
YA LO DECIA MARCO TULIO CICERON
“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”. Año 55 A .C.
UN BUEN ENREDO
Junto al cadáver de un suicida, se encontró una carta explicatoria diciendo:
"No se culpe a nadie de mi muerte. Me quito la vida porque dos días más que viviese sería mucho martirio: Tuve la desgracia de casarme con una viuda. Esta tenía una hija. De haberlo sabido, nunca me hubiera casado con ella.
Mi padre, para mayor desgracia, era viudo y se enamoró y se casó con la hija de mi mujer. De manera que mi mujer era suegra de su suegro. Mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo ¡era mi yerno!
Al poco tiempo, mi madrastra trajo al mundo una niña que era mi hermana, y a la vez era nieta de mi mujer, de manera que era abuelo de mi hermana.
Después, mi mujer trajo al mundo un niño que, como era hermano de mi madrastra, era cuñado de mi padre, nieto de su hermana ¡y mi tío! Mi mujer era nuera de su hija, yo soy en cambio padrastro de mi madrastra, y mi padre y su mujer son mis hijastros, mi hijo es mi bisnieto y tío de su tía. Además, ¡yo soy mi propio abuelo!.
Me despido de este mundo, porque no sé quién carajos soy. Adiós.
Comentarios: haazgilberto@hotmail.com
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