Turismo
10.03.2010 | 09:30

Tras la estela de Simón Bolívar

Ha resucitado el "turismo bolivariano" que sigue los pasos de "El Libertador"

Escrito por SUN/ElGolfo.Info
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En distintos países de Sudamérica puedes seguir la huella del libertador

En Caracas, Venezuela, esas rutas turísticas pasan por la casa en la que nació o el lugar en el que reposan sus restos, en el Panteón Nacional. Y en Bogotá se puede visitar la Quinta de Bolívar, lugar de descanso del Libertador, o también la residencia de Manuelita Sáenz, la que fuera su amante.


Asimismo, en Ecuador uno puede ir a la ciudad de Loja, donde Bolívar pasó unos días tras la entrevista que mantuvo con el general José de San Martín en Guayaquil, o a esta última ciudad costera, donde en el encuentro entre ambos se decidió el futuro de Perú y el de toda Sudamérica, según los historiadores.

Y en Bolivia, entre otros lugares se puede visitar la inhóspita llanura situada al sur del lago Junín, que el 6 de agosto de 1824 fue escenario de la derrota que los soldados comandados por Bolívar asestaron a las tropas realistas encabezadas por el general español José de Canterac.

Pero fue en Panamá...
Pero fue en Panamá, entonces integrada en la Gran Colombia, donde Bolívar decidió convocar en 1826 el llamado Congreso Anfictiónico, nombre elegido en memoria de la confederación de las antiguas ciudades griegas, por ser los invitados representantes de naciones iguales por su origen, cultura e idioma, en este caso las nuevas repúblicas de Hispanoamérica.

Dicho encuentro, también conocido como el Congreso Bolivariano, estaba destinado a crear una confederación entre los países americanos para la defensa militar del continente contra la amenaza que, intuían, un respaldo a la Corona española por parte de la Liga de la Santa Alianza, integrada por las monarquías europeas.

Uno de los objetivos era la creación de un ejército de más de 60 mil soldados con cuotas proporcionales para defenderse de una eventual invasión desde Europa, que temían pudiera producirse precisamente por el istmo de Panamá.

Y fue en Panamá donde, entre el 22 de junio y el 15 de julio de 1826, se llevó a cabo la histórica reunión, que había sido convocada desde Lima por el propio Simón Bolívar, el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la Batalla de Ayacucho, que selló la independencia de la América Meridional.

El edificio en el que tuvo lugar el Congreso, frente a las aguas de la Bahía de Panamá, alberga actualmente el Museo Bolívar, un lugar de visita obligada para quienes llevan a cabo las rutas bolivarianas tan de moda actualmente.

Se trata de un recinto que antes había sido sede de un antiguo convento franciscano edificado en el siglo XVII, y que hoy es parte del conjunto histórico del Casco Viejo de la Ciudad de Panamá, fundada en enero de 1673 por Don Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza.

Los monjes franciscanos mandaron edificar el convento en el sector nordeste de la bahía, en una pequeña península amurallada que se denominó Parroquia de San Felipe, un nuevo enclave en el extremo opuesto de la ensenada en el que se estableció la ciudad después de que en 1671 la vieja ciudad, a unos ocho kilómetros de distancia, hubiese quedado reducida a cenizas debido a un incendio declarado durante un ataque del pirata Henry Morgan.

Convento de los franciscanos

Este Convento, en cuya Sala Capitular está el Museo Bolívar, se encuentra en un conjunto histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997, frente a la plaza que lleva el nombre del Libertador, que está presidida por un conjunto escultórico erigido en su nombre en 1926.

El primer claustro se quemó en los grandes incendios que arrasaron casi toda la ciudad en 1737 y 1756, de modo que fue reconstruido en varias ocasiones, y cuando Panamá declaró su independencia de España -el 28 de noviembre de 1821, aunque durante 82 años siguió integrada en la Gran Colombia- los franciscanos ya habían abandonado el lugar.

La Sala Capitular del convento, de cara al mar, ocupa un área de trece metros de largo por seis de ancho y cuatro de alto. Sus paredes, hechas de calicanto, tienen casi un metro de espesor y una de ellas, la que da a la costa, formaba parte de la muralla que antiguamente rodeó la ciudad.

Esta sala era suficiente para albergar cómodamente a los ochos delegados con sus tres secretarias que habían sido invitados al Congreso Anfictiónico, que comenzó el 22 de junio de 1826 con la asistencia de representantes de la Gran Colombia, México, Perú y de Centroamérica.

Asimismo, Gran Bretaña y los Países Bajos enviaron observadores a la reunión, Bolivia mandó a un delegado y los Estados Unidos a otros dos, uno de los cuales murió en el camino. Pero ninguno de los representantes de estos últimos países llegaron antes de la clausura de la reunión, el 15 de julio.

La idea de Bolívar con este Congreso era crear una liga de naciones, a modo de una unión o una confederación de estados, de la que debían formar parte las repúblicas que habían sido colonias españolas.

Este hecho, según Bolívar, debía conferir al grupo una sólida unión política y cultural asentada en las tradiciones sociales y religiosas traídas de España, lo que, junto a la creación de la fuerza militar conjunta, debían garantizar la defensa de la América Hispana.

Entre 1860 y 1882, el lugar se convirtió en el Hospital Extranjero. A partir de 1892 el edificio pasó a ser sucesivamente colegio de los Padres Escolapios, de los Hermanos de La Salle, de los Agustinos y un Instituto.

Durante su periodo con los Hermanos de La Salle acogió la primera reunión de la Asamblea Constituyente de Panamá tras separarse la nueva república de la Gran Colombia, el 3 de noviembre de 1903.

El Museo Bolívar alberga actualmente las actas originales del Congreso Anfictiónico, conocidos también como los Protocolos del Istmo, documentos cuya custodia el Gobierno de Brasil cedió a Panamá durante la X Cumbre Iberoamericana celebrada en el país el año 2000.

LA ESPADA DE LUJO DE BOLÍVAR

También puede verse una réplica de la espada de lujo de Bolívar, donación del Gobierno de Venezuela y que el propio presidente Hugo Chávez se encargó de entregar a las autoridades panameñas durante la Cumbre Iberoamericana, en la que trajo consigo la espada auténtica que era utilizada por el Libertador en los actos oficiales.

La réplica de la espada, al igual que la original, es de oro macizo de 18 kilates y está adornada con mil 374 brillantes incrustados en su empuñadura.

El edificio en el que están estos tesoros bolivarianos fue inscrito por la UNESCO en 1997 en la lista de Patrimonio Mundial y desde 2003 también sirve de sede al Ministerio de Relaciones Exteriores.

Los tres pabellones originales y uno nuevo que componen el Palacio Bolívar albergan también la sede de la Sociedad Bolivariana de Panamá y la llamada Biblioteca de Tratados y Convenios, y en su patio central cubierto, conocido como la Plaza de los Libertadores, presidida por un busto de Simón Bolívar, también se celebran actividades diplomáticas, académicas y culturales.

Ecuador y Venezuela inauguraron recientemente la llamada Ruta del Libertador, una opción turística conjunta bajo la histórica figura del militar y político venezolano y que, con puntos de interpretación, señalizaciones especiales y puntos de información en lugares de trece Estados de Venezuela y ocho provincias de Ecuador, pretende dar a conocer los lugares más destacados del paso de Bolívar por estos países y divulgar su figura.

También en Colombia, donde se conserva uno de los mayores patrimonios históricos y arquitectónicos relacionados a la vida de Bolívar, desde hace tiempo se llevan a cabo giras turísticas por los principales lugares por los que estuvo el Libertador. Pero para ser completas, las rutas bolivarianas deben incluir también a Panamá.

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