Duende
11.03.2010 | 10:58

¿Zacatito pa’l conejo?

¡Qué tal, pajarracos!, sean ustedes bienvenidos a la verdulería de San Lázaro, su verdulería de confianza donde encontrarán todo un surtido de frutas y verduras

Escrito por El Duende Preguntón
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¡Pásele, pásele, marchante!, le tenemos las sandías de doña Bety Paredes, mire, fresquecitas, coloridas y buenas para hacer agua cuando las agarran firmando documentos, mire; también le tenemos, mire, huevos chiquitos, mire, huevos de codorniz de la granja de César Nava, mire, lleve sus kilos de huevitos azulados. ¡Ahora que si lo prefiere también tenemos zacatito, zacatito pa’l conejo al estilo Peña Nieto, mire, lo traemos desde Toluca, y es muy bueno para sacarle a los debates, mire, para que no lo obliguen a usted a debatir y a verse mal, mire.

¡Qué tal, pajarracos!, sean ustedes bienvenidos a la verdulería de San Lázaro, su verdulería de confianza donde encontrarán todo un surtido de frutas y verduras, pero además tenemos lengua, mucha lengua de diputado buenísima para echarse unos tacos, dulces y mentadas, también sus pellizcadas y, ¿por qué no?, hasta sus polígrafos para que sepa usted cuál de todos los diputados miente, aunque la verdad es que todos mienten.

Pues nada, pajaritos, que ayer nuestros señores legisladores protagonizaron una más de esas sesiones en las que poco, muy poco se aporta a la solución de los problemas o a las leyes y reformas urgentes que requiere nuestro país. Ah, pero eso sí, qué buen show nos regalaron los diputados, que siguen enfrascados en el duelo de mentiras por el acuerdo de la ignominia que firmaron el PRI y el PAN, con el secretario de Gobernación como testigo de “honor” y el gobernador Enrique Peña Nieto como promovente principal, para ensartarnos a todos con el aumento al IVA a cambio de que los panistas no hicieran alianzas en el estado de México el próximo año.

El debate era tan fatuo y tan vacío, pero a la vez tan ameno y divertido, que la Mafufa y yo de plano ayer le pusimos a la tele en el canal del Congreso, nos preparamos unas botanas de alita de murciélago en salsa de gusanos de panteón, y nos hemos reído tanto, pajarracos, que yo creo que no me reía así desde que vi la última película de Los Simpson.

Y es que la verdad nuestros políticos son de tragicomedia; nos dan risa porque son tan ocurrentes, y cuando se ponen bravos se dicen cada cosa, pero a la vez nos dan lástima porque cuando nos acordamos lo que nos cuestan —casi 140 mil pesos por diputado cada mes multiplicado por 500—, entonces sentimos ganas de llorar de pensar que todo ese dinero, miles de millones de pesos cada año, se desperdicia en debates estériles, diputados improductivos y faltistas, legisladores que aprovechan su cargo para traficar con influencias y recibir sobornos y apoyos a cambio de aprobar o no aprobar leyes, o los que de plano aprovechan el dinero del erario para conocer el mundo o vacacionar con su familia en destinos de lujo.

El problema es que no sólo son nuestros diputados; si no, volteen para los estados: los gobernadores son igual de lamentables y costosos, y ya no digamos el gabinete presidencial o los muy cínicos y enriquecidos ministros de la Corte, que ganan los sueldos más onerosos e insultantes que se paguen en México a cualquier servidor público: más de 350 mil pesos mensuales, más bonos, compensaciones y prestaciones como autos del año.

Ayer mismo, en medio del zafarrancho casi cómico que se armó en San Lázaro por el tema del penoso acuerdo del “IVA por no alianzas”, el presidente del PAN, César Nava, muy engalladito, se subió a la tribuna legislativa y desde ahí, cual si fuera una secundaria pública, les gritó a los priístas y en particular al niño bien peinado de Enrique Peña Nieto y a Beatriz Paredes que “cuando quieran y como quieran” debatirá públicamente sobre sus compromisos secretos.

¿Y qué creen que le contestó el copetitos de Peña? Que no, que él no debate para no generar enconos, que “no es momento de debates”, que “no quiero generar más crispación”, ¡mis polainas, pajaritos!; no es la primera vez que Peña Nieto se niega a debatir públicamente sobre discusiones en las que se ve involucrado. Ya una vez, hace un par de meses, le dijo al senador Carlos Navarrete que no debatía cuando éste lo retó, y ahora le dice a Nava que “no generemos más crispación”. ¿Zacatito pa’l conejo, pajaritos? Y cuando ande en campaña por la Presidencia, ¿también dirá que no quiere debatir?

 

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