Despertar a tiempo
16.03.2010 | 15:27
LA GUERRA ENCARNADA
MÀS NADA SE CONSTRUYE SOBRE CENIZAS. Por ello, con todo lo imperfecto, nuestro sistema político tendrá que seguir existiendo y oscilando entre renovarse o persistir en sus vicios. Entre el siglo XX y el XXI.
Muy mala la imagen de Beatriz Paredes en días recientes. Es lamentable para el país y para el PRI lo que pasa a un liderazgo como el que ella representa. Los poderes fácticos felices se encargaron de replicarla, modificar, interpretar y amplificar impactos.
Pero también ha sido pésima la reacción de no pocos miembros de la clase política dirigente, del PRI y de otros partidos que alineados o con ganas de mostrar a sus preferencias para el 2012, prestos salieron a santiguarse y a lanzar juicios de toda clase en lugar de ejercer sus derechos, actuar como militantes y asumir la responsabilidad de exigir cuentas a su dirigente, evaluar qué facultades ejerció la exgobernadora de Tlaxcala y en fin, promover lo conducente conforme a los estatutos. Si se afirma que ella no fue institucional, que lo sean sus correligionarios críticos.
No se hagan bolas. Lo que está en crisis permanente es el sistema político mexicano todo. Lo del pacto PAN –PRI en el Estado de México, cualquiera que sea su realidad, causa, consecuencia, responsabilidad, trascendencia, etc, no deja de ser coyuntural. Como coyunturales fueron las alianzas de todo género a lo largo de sus 80 años del PRI pasando por las concertaseciones del expresidente Carlos Salinas con el PAN.
Se entiende que indignado y hasta desilusionado reaccione un ciudadano común, pero no los cuadros que se dicen “profesionales” de la política muchos de ellos partícipes de pactos o decisiones no consultadas. ¿Qué fue la etapa del madruguete sexenal si no la imposición del corporativismo sindical? ¿Y qué ha pasado con las candidaturas a partir de que el PRI salió de los pinos? ¿Hay alguna dirigencia nacional o estatal del PRI que haya demostrado imparcialidad ante aspirantes? (que al final de cuentas, es el verdadero motivo del escándalo) Que no se muerda la lengua Manuel Bartlett.
Pero tampoco los López Dóriga y el duopolio televisivo porque ellos también han participado y siempre han estado metidos en “acuerditos” no escritos y si no que se recuerden la Ley Federal De Telecomunicaciones y la Ley de Radio y Televisión aprobada en su favor por la LIX Legislatura federal .
Lo peor que nos puede pasar a los mexicanos es que en lugar de encuerarnos empecemos a construir imágenes puritanas. La secuela de alianzas electorales, para empezar, todas han sido cupulares; quizá ninguna ha sido consultada con la militancia en ningún partido y menos consultada a los mexicanos.
MÀS NADA SE CONSTRUYE SOBRE CENIZAS. Por ello, con todo lo imperfecto, nuestro sistema político tendrá que seguir existiendo y oscilando entre renovarse o persistir en sus vicios. Entre el siglo XX y el XXI.
Esto lo saben los estudiosos y también los políticos con experiencia. México es el que “paga el pato” por no avanzar en la dignificación de la política y en la modernización y democratización de sus partidos políticos. No se diga el mismo PRI. Una cosa es que sus dirigentes se sometan a la crítica y evaluación de sus órganos de represtación y de su militancia y otra muy distinta lo que pretenden hacer los poderes fácticos autonombrados “paladines” de la libertad de expresión o “reflejo de la conciencia ciudadana”.
Por eso tienen sentido que voces prudentes y comprometidas hayan salido en defensa de Beatriz Paredes y la fuerza que ella representa, como la de Fidel Herrera y un grupo de diputados y gobernadores. El político veracruzano sabe muy bien lo que es y lo que está por ser el PRI, puede engañar por táctica pero no engañarse por estrategia porque también tiene claro el valor de la estabilidad política y social para la recuperación del crecimiento económico gracias a lo cual, por cierto, Veracruz ha sorteado de manera distinta la crisis. Lo mismo el valor de la unidad y más en la actual etapa electoral.
Cuando la contienda entre las fuerzas políticas se degrada a espectáculo entre personalidades, además de ser una lamentable expresión de debilidad de los partidos políticos, objetivamente estamos ante una estrategia perversa de los poderes fácticos interesados en alentar esa visión y decididos a disputarle a los partidos la función interlocutora y de coautores de la agenda nacional. No se olvide que quien gobierna el dialogo de alguna manera gobierna la agenda, e induce los consensos y los acuerdos.
Ojala y el CEN del PRI, en su oportunidad rinda cuentas de todo lo ocurrido a sus máximos órganos de representación y eso sirva para persistir en la transformación de nuestro sistema político. México lo necesita.
Ya vimos qué pobre es la gobernabilidad de un Presidente de la República sin partido fuerte. ¿Está ya el PRI preparado para ofrecer otra perspectiva de ejercicio del poder a partir del 2012?
¿Porqué no incluir en la agenda de compromisos de todos los aspirantes a gobernar lo que están dispuestos a hacer para hacer avanzar en la reforma política y como parte de ésta de sus respectivos partidos políticos? ¿Por qué sigue atorada la Reforma del Estado?
Es muy fácil para precandidatos y candidatos lanzar al aire sus buenas intenciones; seguramente se acatan las recomendaciones de la mercadotecnia electoral. Lo difícil es demostrar que sus catálogos de buenos deseos tienen viabilidad, una de las cuales es la política. Esa que se apoya en partidos políticos verdaderamente modernos, democráticos y abiertos a la sociedad plural, transparentes en todos sus actos.
Entre dirigencias políticas no puede haber alianzas por convicción como dice la presidenta del PRI nacional si ello no es expresión de una militancia por convicción y de unidad en torno a un Proyecto Nacional. El referente ineludible de toda alianza es el PARA QUÉ? Y la respuesta no puede ser el poder político o el de llevar a un aspirante a la presidencia sino los fines para los cuales se ejercerá el poder. Por ello, la primera alianza que tiene que tener consolidada un partido es la interna.
Pero también ha sido pésima la reacción de no pocos miembros de la clase política dirigente, del PRI y de otros partidos que alineados o con ganas de mostrar a sus preferencias para el 2012, prestos salieron a santiguarse y a lanzar juicios de toda clase en lugar de ejercer sus derechos, actuar como militantes y asumir la responsabilidad de exigir cuentas a su dirigente, evaluar qué facultades ejerció la exgobernadora de Tlaxcala y en fin, promover lo conducente conforme a los estatutos. Si se afirma que ella no fue institucional, que lo sean sus correligionarios críticos.
No se hagan bolas. Lo que está en crisis permanente es el sistema político mexicano todo. Lo del pacto PAN –PRI en el Estado de México, cualquiera que sea su realidad, causa, consecuencia, responsabilidad, trascendencia, etc, no deja de ser coyuntural. Como coyunturales fueron las alianzas de todo género a lo largo de sus 80 años del PRI pasando por las concertaseciones del expresidente Carlos Salinas con el PAN.
Se entiende que indignado y hasta desilusionado reaccione un ciudadano común, pero no los cuadros que se dicen “profesionales” de la política muchos de ellos partícipes de pactos o decisiones no consultadas. ¿Qué fue la etapa del madruguete sexenal si no la imposición del corporativismo sindical? ¿Y qué ha pasado con las candidaturas a partir de que el PRI salió de los pinos? ¿Hay alguna dirigencia nacional o estatal del PRI que haya demostrado imparcialidad ante aspirantes? (que al final de cuentas, es el verdadero motivo del escándalo) Que no se muerda la lengua Manuel Bartlett.
Pero tampoco los López Dóriga y el duopolio televisivo porque ellos también han participado y siempre han estado metidos en “acuerditos” no escritos y si no que se recuerden la Ley Federal De Telecomunicaciones y la Ley de Radio y Televisión aprobada en su favor por la LIX Legislatura federal .
Lo peor que nos puede pasar a los mexicanos es que en lugar de encuerarnos empecemos a construir imágenes puritanas. La secuela de alianzas electorales, para empezar, todas han sido cupulares; quizá ninguna ha sido consultada con la militancia en ningún partido y menos consultada a los mexicanos.
MÀS NADA SE CONSTRUYE SOBRE CENIZAS. Por ello, con todo lo imperfecto, nuestro sistema político tendrá que seguir existiendo y oscilando entre renovarse o persistir en sus vicios. Entre el siglo XX y el XXI.
Esto lo saben los estudiosos y también los políticos con experiencia. México es el que “paga el pato” por no avanzar en la dignificación de la política y en la modernización y democratización de sus partidos políticos. No se diga el mismo PRI. Una cosa es que sus dirigentes se sometan a la crítica y evaluación de sus órganos de represtación y de su militancia y otra muy distinta lo que pretenden hacer los poderes fácticos autonombrados “paladines” de la libertad de expresión o “reflejo de la conciencia ciudadana”.
Por eso tienen sentido que voces prudentes y comprometidas hayan salido en defensa de Beatriz Paredes y la fuerza que ella representa, como la de Fidel Herrera y un grupo de diputados y gobernadores. El político veracruzano sabe muy bien lo que es y lo que está por ser el PRI, puede engañar por táctica pero no engañarse por estrategia porque también tiene claro el valor de la estabilidad política y social para la recuperación del crecimiento económico gracias a lo cual, por cierto, Veracruz ha sorteado de manera distinta la crisis. Lo mismo el valor de la unidad y más en la actual etapa electoral.
Cuando la contienda entre las fuerzas políticas se degrada a espectáculo entre personalidades, además de ser una lamentable expresión de debilidad de los partidos políticos, objetivamente estamos ante una estrategia perversa de los poderes fácticos interesados en alentar esa visión y decididos a disputarle a los partidos la función interlocutora y de coautores de la agenda nacional. No se olvide que quien gobierna el dialogo de alguna manera gobierna la agenda, e induce los consensos y los acuerdos.
Ojala y el CEN del PRI, en su oportunidad rinda cuentas de todo lo ocurrido a sus máximos órganos de representación y eso sirva para persistir en la transformación de nuestro sistema político. México lo necesita.
Ya vimos qué pobre es la gobernabilidad de un Presidente de la República sin partido fuerte. ¿Está ya el PRI preparado para ofrecer otra perspectiva de ejercicio del poder a partir del 2012?
¿Porqué no incluir en la agenda de compromisos de todos los aspirantes a gobernar lo que están dispuestos a hacer para hacer avanzar en la reforma política y como parte de ésta de sus respectivos partidos políticos? ¿Por qué sigue atorada la Reforma del Estado?
Es muy fácil para precandidatos y candidatos lanzar al aire sus buenas intenciones; seguramente se acatan las recomendaciones de la mercadotecnia electoral. Lo difícil es demostrar que sus catálogos de buenos deseos tienen viabilidad, una de las cuales es la política. Esa que se apoya en partidos políticos verdaderamente modernos, democráticos y abiertos a la sociedad plural, transparentes en todos sus actos.
Entre dirigencias políticas no puede haber alianzas por convicción como dice la presidenta del PRI nacional si ello no es expresión de una militancia por convicción y de unidad en torno a un Proyecto Nacional. El referente ineludible de toda alianza es el PARA QUÉ? Y la respuesta no puede ser el poder político o el de llevar a un aspirante a la presidencia sino los fines para los cuales se ejercerá el poder. Por ello, la primera alianza que tiene que tener consolidada un partido es la interna.
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