Duende
08.04.2010 | 21:31

Y tú, ¿confías en el Renaut?

La Mafufa y yo ayer nos aplicamos a registrar nuestros teléfonos y, al menos nosotros, nunca pudimos hacerlo de la forma que están promocionando las autoridades

Escrito por El Duende Preguntón
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¡Córranle, pajarracos, córranle!, si no han registrado su celular en el llamado Renaut, les quedan apenas 72 horas para hacerlo o de lo contrario se quedarán sin línea en ese aparatito insignificante pero que se nos ha vuelto indispensable y sin el cual su comunicación puede volverse una pesadilla. Porque, como dice el Chente Fernández, acá entre nos, ¿alguno de ustedes se imagina ahora sin celular?

Hace apenas 15 años que esos aparatitos eran considerados un lujo o una excentricidad de algunos fanáticos de la tecnología, pero ahora se han vuelto casi un artículo de primera necesidad, o al menos eso indican las impresionantes cifras de usuarios de telefonía móvil que en México abarcan ya a todos los niveles sociales, edades y profesiones. Bueno, pues eso que parece una pesadilla, quedarte sin tu celular en la mano, puede ser una realidad a partir del sábado si es que no se llevó a cabo el polémico registro de la línea ante el Renaut.

Y no me refiero a la marca de carros francesa, sino a las siglas del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, el pomposo nombre con el que las autoridades denominaron a este nuevo engendro de registro que, a tiras y tirones, con quejas, indolencia de las compañías telefónicas, descuido y negligencia del gobierno y el Congreso, finalmente será obligatorio a partir del primer minuto del domingo 11 de abril.

Porque ya desecharon en el Senado, los legisladores del PAN y el PRD, la propuesta priísta para alargar el plazo para el registro por un año más; hoy en el pleno senatorial ese planteamiento será rechazado y a partir de las 12 de la noche del sábado comenzarán a desconectar las líneas telefónicas, sean de plan o de tarjeta de prepago, que no hayan sido registradas.

La Mafufa y yo ayer nos aplicamos a registrar nuestros teléfonos y, al menos nosotros, nunca pudimos hacerlo de la forma que están promocionando las autoridades, ésa en la que te piden que mandes al 2877 un mensaje con nombre.día.mes.año de nacimiento y no sé qué otras cosas más. Por esa vía lo intenté en varias ocasiones y nunca pude; pero hay otra manera mucho más sencilla: si ustedes tienen su número de CURP a la mano, ya sea en documento o en una credencial, agárrenlo, manden un mensaje al 2877 póngale “alta. y los 18 dígitos” que forman su CURP, tal como aparecen, lo envían y en cuestión de segundos les mandarán un mensaje diciéndoles que su registro se está procesando y luego otro mensaje donde les dirán que ya quedaron registrados, o si acaso ya lo estaban sin saber, les informarán que su línea ya había sido registrada y les dirán en qué fecha.

De que hay que hacerlo hay que hacerlo o se quedarán sin celular; ahora que si me preguntan qué pienso de esta medida y de este registro ahí sí les tengo qué decir. Me parece que este registro, como muchas cosas en este país, se hizo con las patas.

En el afán positivo de regularizar un enorme mercado de usuarios que creció desordenadamente, en gran medida por la inacción de las autoridades y por el desinterés de las compañías privadas que prestan el servicio, se aprobó una ley que ordenó crear el registro pero, ante los fuertes intereses y presiones de las telefónicas, que se negaron a entregar la información de sus bases de datos de clientes o a invertir ellos recursos y tiempo para armar el registro, se terminó por hacer un diseño legal que le cargó al ciudadano-usuario toda la responsabilidad para registrarse y al mismo tiempo relajó los controles y mecanismos de seguridad con los que se está elaborando la nueva base de datos nacional.

No se nos olvide, pajarracos, lo que pasó con aquel Registro Nacional Vehicular, el famoso Renave, que en los tiempos de Ernesto Zedillo, allá por 1998, ocasionó un terrible escándalo cuando se descubrió que los concesionarios privados a los que el gobierno había encargado el nuevo registro, que contendría información y datos de millones de automovilistas de todo el país, estaban ligados a la delincuencia organizada, nada menos que a las bandas de robacoches, a través de su finísimo director, Ricardo Miguel Cavallo, un ex torturador en la dictadura argentina y agente de bandas del crimen organizado.

¿Quién nos garantiza que, en medio del desorden y las prisas con las que se está haciendo, el Ranaut no acabará igual que el fallido Renave?
 
 
 

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