Desde acá...
22.07.2010 | 19:36

Tláloc el magnánimo...

El Dios de la lluvia decidió actuar para impedir que los toros, 18 en esta ocasión, sufrieran de los maltratos que año con año les propinan los visitantes de la Xiqueñada, fiesta en honor a la patrona de Xico, Santa María Magdalena...

Escrito por José H. Estrada
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Pues desde acá les cuento que... efectivamente, el Dios de la lluvia decidió actuar para impedir que los toros, 18 en esta ocasión, sufrieran de los maltratos que año con año les propinan los visitantes de la Xiqueñada, fiesta en honor a la patrona de Xico, Santa María Magdalena.

Desde temprano la gente llegó, como siempre, para poder conseguir un buen lugar, cómodo, aunque hubiera que pagar, sin embargo los costos se elevaron mucho, ya que nadie se quería mojar, eso fue aprovechado por quienes habilitaron espacios con gradas afuera de sus casas para ofrecer los espacios desde 50 pesos, pero hubo otra forma para compensar que la lluvia generara pérdidas, ya que ahora hubo quienes tuvieron que dejar de comprar su litro de morita para comprar un paraguas.

Llegó el medio día y los toros fueron soltados, las cajas metálicas se abrieron y las bestias salieron a toda velocidad buscando embestir a alguien, pero a quién, volteaban a izquierda y derecha y nada, eran dueños de la calle, no había nadie que les impidiera caminar libremente de un lado a otro. El poder de Tláloc se hacía presente.

Los encargados de los toros incluso lanzaban cohetes, de esos grandotes, con varilla, que se abrían paso entre la pertinaz lluvia para llegar lo más algo posible y estallar, con su típico estruendo, ese era el aviso para abrir las siguientes cajas con toros, pero no había valientes que se atrevieran a apostarse frente a los animales de más de 500 kilos.

Así fueron liberando a todos los toros, en total 18, sin embargo los toreros escasearon, algunos decían que la lluvia los ponía en desventaja y por eso no se arriesgaban, otros se justificaban diciendo que no se querían mojar.

Después de la insistencia de los amigos y una buena dosis de morita, algunos se atrevieron a encarar a los toros, sin embargo el temor por un mal paso a causa del piso mojado y la falta de otros toreros que les garantizaran un escudo humano en caso de una embestida hizo que la Xiqueñada de este año no tuviera el éxito esperado.

Decepcionados regresaron los miles de visitantes, más de 15 mil, según estimación de los organizadores de la fiesta, ya que esperaban ver a los toros levantar a algunos valientes, muchos gritos se quedaron esperando salir de las gargantas, muchas uñas se salvaron de ser cortadas con los dientes de aquellas espectadoras nerviosas que recurren a esa práctica para calmar su angustia de ver a esos animales de más de media tonelada impactar a alguien.

Los defensores de los animales ganaron, por default, pero ganaron, porque en esta edición 2010 de la Xiqueñada los toros no resultaron lastimados.

Comentarios (1)

Es una barbaridad que traten asi a a Toros que no tienen la culpaa de sus estupideces ... que tradicion? que maltraten a toros indefensos por dios estamos en el siglo XXI y seguimos igual de retrazados? no deberiian de permitir esto y ahora me doy cuenta de que los seres humanos son peores que los animales. Yo fui a tomar fotos para un periodico y uuf si que me impresione solo habian borrachos y los policias no hacian nada por dioos

Florencia Rs | 22.07.10 | 20:10

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